
Foto cedida por IBERDROLA
El «Juan Sebastián de Elcano» es, por su propia naturaleza, un ejemplo adelantado a su tiempo en materia de sostenibilidad, al basar su navegación en el aprovechamiento del viento como fuente principal de energía. Pero, más allá de esta característica esencial, la Armada viene realizando un esfuerzo continuo para adaptar el buque a los más exigentes estándares medioambientales internacionales.
En esta línea el Instituto Hidrográfico de la Marina (IHM) y la Universidad de Cádiz (UCA) mantienen su colaboración en el proyecto del observatorio permanente del cambio climático a bordo del JSE en el que colaboran científicos de la Universidad de Cádiz (UCA), personal del IHM, así como la dotación y los guardiamarinas que se forman a bordo.
Este proyecto único, enmarcado dentro del Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible – proclamado por la UNESCO para el decenio 2021-2030, da continuidad desde 2023 al denominado Proyecto bandera 1519. Una iniciativa piloto, desarrollada entre 2019 y 2022, con motivo del V Centenario de la primera circunnavegación, por la que el buque recibió la bandera «Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible» como reconocimiento a las valiosas actividades científicas desarrolladas y a los satisfactorios resulta-dos obtenidos por el emblemático bergantín-goleta en esos años.
Desde ese momento, el buque forma parte de este programa de la UNESCO, con el objetivo de apoyar los esfuerzos encaminados a revertir el ciclo de disminución de la salud de los océanos y la creación de mejores condiciones para su desarrollo sostenible.
El JSE cumple totalmente con la normativa internacional para la prevención de la contaminación marina, en particular el convenio MARPOL, y dispone de sistemas avanzados para la gestión responsable de residuos y vertidos, como una planta de tratamiento de aguas residuales, separadores de aguas oleosas y sistemas específicos para el tratamiento de residuos orgánicos.
Asimismo, se está impulsando un estudio para avanzar hacia un modelo de buque energéticamente eficiente, alineado con las directrices de la Organización Marítima Internacional. Entre las medidas consideradas se encuentra la incorporación de sistemas de propulsión diésel-eléctrica con motores de última generación, que permitirán reducir significativamente las emisiones, manteniendo siempre como eje principal la navegación a vela.
A estas iniciativas se suman actuaciones concretas orientadas a mejorar la eficiencia energética y reducir el impacto ambiental, como la sustitución del alumbrado por tecnología LED de bajo consumo, la modernización de los sistemas de tratamiento de aguas grises y negras, la instalación de nuevos sistemas de gestión de residuos orgánicos, la mejora de los equipos de compactación de basuras o la renovación de las plantas frigoríficas y de climatización con tecnologías más eficientes y refrigerantes de bajo impacto ambiental.
Todo ello refleja un compromiso claro: mantener la esencia histórica del buque, al tiempo que se adapta a los estándares medioambientales del siglo XXI. El JSE no solo forma marinos, sino también profesionales plenamente conscientes de la necesidad de proteger el medio marino.